El glaucoma, segunda causa de ceguera irreversible

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Hoy llevé a mis hijos a una revisión de la vista, ya que me comentan que les está costando trabajo ver el pizarrón en la escuela.

Tanto mi esposo como yo usamos lentes, así que no nos asombraría el pensar que alguno de nuestros hijos tuviese ya un problema con la vista. No es grato saberlo, mas tienen altas probabilidades de haber heredado este “detalle óptico”.

Una vez en la sala, mientras esperábamos nuestro turno, mi hijo el más grande comenzó a leer un folleto que hablaba sobre el glaucoma. Al principio se veía interesado, sólo que noté preocupación en su rostro cuando se acercó a preguntarme: “Mamá, ¿tendré glaucoma?”.

Primero lo abracé y le comenté que estuviese tranquilo, el oftalmólogo lo revisaría y sólo él nos podría decir por qué no ven bien el pizarrón. También le comenté que la folletería en un consultorio es meramente informativa y que no necesariamente es algo que debiera tener.

Mi hijo entonces me dio el folleto y la frase que lo alarmó es que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el glaucoma es la segunda causa de ceguera irreversible a nivel mundial, por lo que nuevamente busqué tranquilizar a mi niño.

Seguí leyendo el folleto y encontré que los grupos de riesgo donde el glaucoma suele ser más común son:

  • Los mayores de 60 años
  • Personas con familiares directos que tengan glaucoma
  • Las personas de raza negra o asiática
  • Aquellos con un alto grado de miopía
  • Personas que padecen otras enfermedades oculares

Y menciona que desafortunadamente el incremento de la presión ocular, que es justamente lo que provoca el glaucoma, no produce ningún síntoma. Sólo se logran observar ciertas manifestaciones posteriores, que pueden ser una disminución del campo visual periférico, ligeros dolores de cabeza y sutiles trastornos visuales, como ver halos alrededor de la luz eléctrica o tener dificultad para adaptarse a la oscuridad.

Por último, la persona con una predisposición al glaucoma puede acabar presentando visión en túnel, que es un estrechamiento extremo del campo visual, lo que dificulta ver objetos por ambos lados cuando se mira de frente.

Y ante tal panorama, lo único que queda para enfrentarse a este posible problema es la prevención. Esta prevención consiste en mantener revisiones periódicas de la presión intraocular, la cual es hasta el momento la forma más eficaz de detectarlo y frenar su avance, especialmente a partir de los 40 años, que es cuando suele comenzar a aparecer.

Si ya se presentan vestigios de tener un glaucoma y dependiendo su tipo, el tratamiento puede ser desde consumir fármacos hasta una cirugía, ya sea por láser, filtrante o por drenajes. Sea cual sea el tratamiento, por supuesto deberá realizarse bajo manos expertas.

Así las enfermedades oculares, de ahí que realizarse estudios regulares puede salvar tu vista.