Ellas siempre te sostienen ¡cuídalas!

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Recuerda todas esas noches en las que bailaste sin parar; esos conciertos en los que brincaste al ritmo de tu canción favorita; ese incomparable paisaje, que descubriste después de una jornada de caminata y escalada. ¿De dónde sacaste la fuerza y el apoyo que necesitabas para vivir al máximo esos momentos? Claro está, de tus piernas. Ellas te llevan a todas partes y aportan mucho más de lo que te imaginas para que puedas hacer muchas de tus actividades.

La presión y el esfuerzo a los que constantemente sometemos a nuestras piernas, desgastan paulatinamente la piel, los músculos y las articulaciones. Si a ello sumamos ciertos hábitos nocivos, como la mala alimentación o el sedentarismo, podemos padecer alteraciones que además de ser antiestéticas, constituyen riesgos para la salud. Entre los problemas que más afectan la apariencia y el bienestar de las piernas se encuentran las várices.

Las várices se forman debido a la acumulación excesiva de sangre en las venas de las extremidades. Cuando no fluye adecuadamente, la sangre hace que se las venas hinchen, lo cual les da esa apariencia protuberante y amoratada que caracteriza a las várices. Como antecedente a este padecimiento se pueden presentar las telangiectasias, mejor conocidas como “arañitas vasculares”; se trata de venas muy finas, de color morado, que no sólo se manifiestan en las piernas, sino que también pueden aparecer en las mejillas, la nariz y otras partes del cuerpo. El problema de circulación sanguínea es causado por la debilidad de las paredes y las válvulas de las venas; esto puede obedecer a una condición genética, si bien las personas que pasan mucho tiempo de pie o que llevan una vida muy sedentaria, son más propensas a desarrollar várices.

Aunque las várices se presentan con más frecuencia en las personas mayores de 50 años y afectan más a las mujeres, pueden aparecer a edades tan tempranas como los 20 y también se dan casos en hombres. Ante las primeras señales –cuando se detecten las “arañitas” o las venas abultadas- es importante consultar a un médico especializado, para que prescriba un tratamiento para várices. Si el problema avanza, puede provocar inflamación, dolor, úlceras y, en los casos más graves, flebitis o tromboflebitis (formación de coágulos en las venas varicosas).

Hoy en día, contamos con tratamientos muy avanzados para atender los casos de várices en sus distintas etapas. Sin embargo, lo mejor es cultivar los buenos hábitos y desarrollar medidas preventivas, para evitar que el problema llegue a sus manifestaciones más severas.

Estas son algunas prácticas que les ayudarán a lucir unas piernas siempre hermosas:

  • Caminar 30 minutos diarios
  • Elevar las piernas al sentarse o acostarse
  • No usar ropa demasiado ajustada
  • No mantener las piernas cruzadas al sentarse
  • Masajear suavemente las piernas, con movimientos circulares, al aplicar la crema humectante
  • Usar medias de compresión, recomendadas por el médico
  • Revisar periódicamente las piernas y acudir con el especialista en cuanto se detecte alguna anormalidad.

Cuida tus piernas y siempre te llevarán a donde quieras llegar.