Cuando de cumpleaños se trata… ¡cuidado!

cumple

Las fiestas de cumpleaños siempre son motivo de festejo y en algunas ocasiones se antoja hacer que dicho festejo sea inolvidable o al menos muy especial.

Si se trata de fiestas de niños, es enredado pero al menos las opciones están muy claras, pues seguramente se requiere de:

  • comida para niños,
  • comida para adultos,
  • un show, que varía según los gustos de los niños, y entonces vienen los Minions, algún superhéroe o las Princesas de Disney,
  • pastel, piñata y un dulcero que puede o no tener un juguete.

Aun cuando es laborioso, es sencillo saber lo que se necesita.

Evidentemente, si se trata de unos padres que desean ser originales o en donde la presión social o familiar es muy fuerte, pues harán alguna variante con mayor o menor lujo.

Recuerdo alguna vez que nos invitaron a la fiesta de un niño que cumplía un año de edad. Es obvio que el niño ni se enteró de por qué todo mundo andaba bailando y bebiendo como en cualquier fiesta de adultos.

En mi opinión, vale la pena hacer fiesta cuando el festejado se entere de que hubo fiesta.

Cuando la edad va aumentando, las cosas se van complicando un poco, porque cuando la fiesta es para un adolescente, entonces las cosas pueden tener cualquier final.

Si se trata de una fiesta de cumpleaños de un joven adolescente, seguramente preferirá no hacer nada, pues al invitar a sus amigos a la casa a celebrar, ya sea su mamá, su tía o alguien más, se asegurará de contar alguna anécdota embarazosa acerca de la niñez del festejado.

Cuando el festejo es de una joven adolescente, entonces habrá dos resultados. El primero de ellos es que a regañadientes del festejado, la mamá, la tía o la madrina se encargarán de hacer adornos para la casa, que seguramente no le gustarán a la festejada. Llegarán sus mejores amigos y la rodearán en todo momento, a pesar de que familiares y amigos la tratarán de felicitar.

El segundo resultado que puede suceder es que no haya fiesta, porque desesperó a su mamá cuando a todo respondía “¡Ash!”.

Si aumenta la edad y nos vamos a los inicios de la universidad o cuando comienzan a trabajar, como que la creatividad se les enciende y ahora sí tratan de hacer algo diferente.

A un sobrino que decidió hacer su fiesta con amigos de la universidad, se le ocurrió llevar servicios de crepas y otro de helados para eventos, y todos quedaron muy a gusto, además de que fue algo “original”, literalmente dicho por ellos.

Pareciera que con el tiempo las cosas van mejorando. Creo que a partir del festejo de los 40 o 50 años, las cosas se vuelven a salir de control.

Una de las amistades de mi tía, que son familias de recursos, decidió que como llegaba a los 50 años y ella ya no pensaba cumplir más (o al menos decir que tenía más), se fue con sus amigas más cercanas, a festejar a Las Vegas.

De los festejos más allá, creo que los más complejos son los de las Bodas de Oro, esto es 50 años de casado.

Esos festejos son como la fiesta del Grito de Independencia en el Zócalo, pero la simple narración del mismo requiere de otro espacio completo.

En fin, la idea es que cada festejo es un mundo de opciones y anécdotas.