Las fases del buen dormir

Anoche me quedé viendo una película muy tarde, después de un largo día de actividades. Mientras veía la televisión llegó mi niño, que no podía dormir en su cuarto.

Lo invité a que se tranquilizara un ratito junto a mí y después lo llevaría a su habitación, a lo cual accedió muy complacido.

Cuando se recostó en mi cama me dijo: “mami, me gusta tu cama, aquí sí puedo descansar”. Este comentario lo atribuí al principio a la necesidad de estar con mamá, y poco a poco se fue durmiendo.

Conforme se fue durmiendo iba notando como su cuerpo a su vez se relajaba, hasta que todo él se quedó sereno y tranquilo, junto con su respiración.

Para entonces ya tenía la TV apagada y me acordé de un libro que tenía pendiente de leer sobre las fases del sueño.

Resulta que en 1953, se descubrió la existencia de una fase del sueño profundo, justamente cuando soñamos, a esta fase se le denominó R.E.M. por sus siglas en inglés (Rapid Eyes Moviment – Movimiento rápido de ojos).

Después de este descubrimiento vinieron más y para nuestras fechas, los científicos ya saben que ese sueño se divide a su vez en cinco fases, repetidas en ciclos, durante la noche.

En la primera fase, que se denomina como la Fase del Adormecimiento, es cuando en escasos 15 minutos ya nos encontramos como adormilados.

Esta es una fase en donde comenzamos a estar entre despiertos y dormidos. Nuestro maravilloso cerebro produce ondas irregulares y rápidas y la tensión muscular disminuye. La respiración se suaviza y los pensamientos del mundo despierto flotan por la mente. Tal y como estaba en esos momentos mi niño.

Esto lo sabes si en ese momento de la fase, despiertas a la persona, quien seguramente reaccionará rápidamente, negando que estuviera dormida o se sentirá como medio “norteada”.

Cuando entramos a la segunda fase, llegamos a una fase de sueño más suave, donde nuestra temperatura corporal y el ritmo cardíaco y respiratorio disminuyen, junto con las ondas cerebrales que disminuyen todavía más.

En esta fase, la persona cruza definitivamente el límite entre estar despierta y durmiendo. Si levantáramos suavemente los parpados de una persona en esta fase del sueño, no se despertara. Los ojos ya no responden a los estímulos.

Esto me dice que es un buen momento para cargar a mi niño, así que lo pasé a su cama sin la preocupación de que se despertara.

Ya para la tercera fase, el cuerpo comienza a entrar en un sueño profundo, donde las ondas cerebrales se tornan grandes y lentas.

En la cuarta fase, el sueño es profundo y es justo en ella donde nuestro cuerpo se recupera del cansancio diario. Esta fase es fundamental para la liberación de hormonas ligadas al crecimiento y para la recuperación de células y órganos.

En esta fase quedamos prácticamente inconscientes y estamos tan profundamente dormidos que ni una manada de elefantes nos podría despertar… en teoría.

Cuando entramos entonces a la fase REM, nuestra actividad cerebral está a pleno vapor y desencadena el proceso de formación de los sueños.

En las primeras horas de la noche predomina la fase REM y durante las horas de sueño se recorre de 4 a 5 veces el circuito del sueño completo, claro, si todo estuviese bien.

Sin embargo, un mal día que nos haya generado estrés o un colchón en malas condiciones, puede hacer que esos ciclos se rompan durante la noche.

De ahí la importancia de contar con un buen colchón; puedes pensar en los colchones ortopedicos, que son una maravilla para el descanso. El incluir también una sesión de relajación antes de irte a descansar para alejar toda tensión, sería un buen hábito.

Y por último, checar tu salud, para descartar cualquier problema que te pudiera originar alguna exaltación nocturna.

Dormir

El CrossFit como estilo de vida

Ante toda acción hay una reacción, esto está más que comprobado por la 3a Ley de Newton y prácticamente se aplica a todo.

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Esto lo comento porque cuando llegamos a “maltratar” nuestro cuerpo con una dieta desbalanceada, entonces obtendremos un sobrepeso y malnutrición y esto conlleva a enfermedades.

Si tenemos un estilo de vida sedentario, entonces nuestro corazón y articulaciones serán los primeros en quejarse y si esto viene acompañado del punto anterior, se complica aún más el cuadro.

Ahora que si además tenemos malos hábitos como el fumar, dormir tarde, no tomar agua y una larga lista que no ayuda a que el cuerpo se sienta bien… entonces la reacción tarde que temprano saldrá con una factura muy alta.

¿Te parece lógico esto? ¿Conoces a alguien así? ¿Tu tienes un estilo de vida así? Bueno… entonces ante esta acción la reacción será estruendosa.

Ahora bien ¿es posible cambiarla? Sí, si tu así lo eliges. Recuerda que todo depende de ti, ya que aún cuando yo me pare de cabeza para decirte que lo que haces te perjudica… no pasará nada si tu no deseas y eliges que suceda otra cosa.

Cuando has tomado la decisión de hacer algo diferente, entonces encontrarás una y mil formas de conseguir el cambio así como las personas que te podrán ayudar.

Esto lo comparto contigo porque mi amiga decidió por fin hacer un cambio en su estilo de vida al ver mis cambios tanto físicos como emocionales. A veces solo requerimos un pequeño “motivo” para hacer ese gran cambio.

En mi caso lo ha originado la faceta en la que decidí hace mucho tiempo mantenerme en movimiento haciendo ejercicio. He hecho de todo, bicicleta, aerobics, gimnasia, natación, más he tenido la sensación de que me faltaba algo… sin embargo no dejé de moverme.

Hace poco me topé con una nueva disciplina que, si bien la han utilizado desde hace mucho tiempo los atletas de alto rendimiento, fue hasta el año 2000 que la pusieron en la mirada de todos.

Me refiero al Crossfit que tiene su origen en Estados Unidos. Esta disciplina tiene como propiedad el desarrollar las 10 capacidades físicas del individuo que son: la flexibilidad, la fuerza, la potencia, la agilidad, la coordinación, el equilibrio, la velocidad, la precisión y; la resistencia muscular, cardiovascular y respiratoria.

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Esta disciplina tal como la podrás apreciar, se enfoca en hacer trabajar todas nuestras capacidades físicas y tiene además el ingrediente de que las rutinas suelen ser diferentes diariamente.

De esta forma, una clase de Crossfit se realiza a través de una serie de ejercicios físicos intensos a través de un circuito compuesto por diversas estaciones.

Al ser estaciones diferentes hace que se puedan combinar ejercicios cardiovasculares como correr, saltar la cuerda o andar en bicicleta junto a aquellos ejercicios de gimnasia como lagartijas y parados de mano.

Esto hace que ninguna clase de Crossfit sea igual y para ciertas personas ya es un valioso atractivo.

Lo interesante de esta disciplina es que no necesariamente requieres tener una condición física previa. Si cuentas con un buen entrenador certificado en Crossfit, él te podrá guiar para que vayas subiendo y adaptando tu entrenamiento y hacer del Crossfit toda una experiencia.

Otra cuestión interesante es que no es una disciplina “elitista”, es decir, bien pueden comenzar los niños o ser una persona entrada en edad. Se adapta perfectamente a los atletas de alto rendimiento como aquellos que van comenzando.

Es ideal para las personas que tienen alguna discapacidad corporal o bien si tienes problemas de sobrepeso.

Ayuda tanto a amas de casa como a personas de la milicia… en fin, no hay límites para hacer de esta disciplina tu nuevo estilo de vida, tal y como lo planea hacer mi amiga en un crossfit en polanco y tal como lo vengo haciendo todos los días.