Aprender inglés te abre las puertas del mundo

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Es increíble la capacidad de aprendizaje que un pequeño puede tener desde muy temprana edad. Tengo amigos que tienen a sus hijos pequeños y ellos tienen como lengua madre un idioma diferente al español.

Por ejemplo, una pareja de amigos, donde ella habla el alemán y él español y sus hijos de 5 y 3 años perfectamente se pueden comunicar en ambos idiomas con sus padres. Si bien, se les llega a cuatrapear el lenguaje, bien lo pueden sortear con mucha gracia.

Ambos padres decidieron inculcar en sus pequeñas sus lenguas maternas y así ir practicando poco a poco. Observo en las pequeñas que no les es complejo ni hablarlo ni escucharlo. Aún no tienen el reto de escribirlo, mas eso creo que será poco a poco y con una buena guía.

Por otro lado, con mis otros amigos, donde él es británico y ella es mexicana, sucede prácticamente lo mismo. Ambos padres acordaron hablarles a sus hijos en sus lenguas madres y mi amiga ha tenido que aprender inglés formalmente para comunicarse con su pareja, ya que es él quien habla un español muy fluido.

En este último caso, el aprender inglés en familia les ha resultado muy divertido, ya que mi amiga aprende casi a la par que sus hijos, aunado a que toma sus clases de inglés formalmente y practica con su esposo en casa.

La situación sobre el manejo de los idiomas en ambos hogares es interesante porque, de forma natural los niños conviven desde su tierna infancia con dos idiomas que, al parecer manejan sin problemas.

Es interesante saber, por ejemplo, que aprender idiomas a una edad temprana puede ser muy beneficioso para los niños. En un estudio presentado en el 2006 concluyeron que al aprender nuevos idiomas se desarrollan competencias lingüísticas, se asimilan mejor todas las lenguas (incluida la materna) y conocen otras culturas y modos de pensar que pueden ayudar al desarrollo general.

El aprender un idioma diferente es beneficioso para el léxico general de los niños, ayuda al conocimiento de otras culturas. En el caso específico de aprender inglés, nos permite entender la información que nos llega desde la mayor parte de los rincones del mundo, ya que la información en general fluye más rápidamente en este idioma.

Sin embargo, para aprender un idioma diferente al que nos define el lugar donde vivimos, es necesario vivir cotidianamente con él. Como es el caso de las parejas arriba descritas, donde el alemán y el inglés les son familiares y lo hablan todos los días durante el mayor tiempo del día.

También es interesante saber que, una vez que has aprendido un idioma adicional, esto es, hablar y entender dos idiomas, aprender un tercero o cuarto resulta cada vez más sencillo.

De esta forma, el ser políglota te abrirá todo un mundo de oportunidades. Ya con saber el inglés es un enorme paso, ¿qué nos detiene aprender uno más?

Para nosotros, donde ambos padres hablamos un solo idioma, deseamos que nuestros hijos se adapten de la mejor manera a su futuro, donde el idioma inglés predomina. Así que el poder ofrecerles la alternativa de estudiarlo desde muy temprana edad les ayudará enormemente.

Se puede optar con inscribirlos en escuelas bilingües o inscribirlos en academias especializadas en la enseñanza de este idioma. Lo importante es poco a poco inducirlos a una nueva lengua que, como bien dice mi maestra de inglés, es la llave de muchas puertas.

Ellas siempre te sostienen ¡cuídalas!

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Recuerda todas esas noches en las que bailaste sin parar; esos conciertos en los que brincaste al ritmo de tu canción favorita; ese incomparable paisaje, que descubriste después de una jornada de caminata y escalada. ¿De dónde sacaste la fuerza y el apoyo que necesitabas para vivir al máximo esos momentos? Claro está, de tus piernas. Ellas te llevan a todas partes y aportan mucho más de lo que te imaginas para que puedas hacer muchas de tus actividades.

La presión y el esfuerzo a los que constantemente sometemos a nuestras piernas, desgastan paulatinamente la piel, los músculos y las articulaciones. Si a ello sumamos ciertos hábitos nocivos, como la mala alimentación o el sedentarismo, podemos padecer alteraciones que además de ser antiestéticas, constituyen riesgos para la salud. Entre los problemas que más afectan la apariencia y el bienestar de las piernas se encuentran las várices.

Las várices se forman debido a la acumulación excesiva de sangre en las venas de las extremidades. Cuando no fluye adecuadamente, la sangre hace que se las venas hinchen, lo cual les da esa apariencia protuberante y amoratada que caracteriza a las várices. Como antecedente a este padecimiento se pueden presentar las telangiectasias, mejor conocidas como “arañitas vasculares”; se trata de venas muy finas, de color morado, que no sólo se manifiestan en las piernas, sino que también pueden aparecer en las mejillas, la nariz y otras partes del cuerpo. El problema de circulación sanguínea es causado por la debilidad de las paredes y las válvulas de las venas; esto puede obedecer a una condición genética, si bien las personas que pasan mucho tiempo de pie o que llevan una vida muy sedentaria, son más propensas a desarrollar várices.

Aunque las várices se presentan con más frecuencia en las personas mayores de 50 años y afectan más a las mujeres, pueden aparecer a edades tan tempranas como los 20 y también se dan casos en hombres. Ante las primeras señales –cuando se detecten las “arañitas” o las venas abultadas- es importante consultar a un médico especializado, para que prescriba un tratamiento para várices. Si el problema avanza, puede provocar inflamación, dolor, úlceras y, en los casos más graves, flebitis o tromboflebitis (formación de coágulos en las venas varicosas).

Hoy en día, contamos con tratamientos muy avanzados para atender los casos de várices en sus distintas etapas. Sin embargo, lo mejor es cultivar los buenos hábitos y desarrollar medidas preventivas, para evitar que el problema llegue a sus manifestaciones más severas.

Estas son algunas prácticas que les ayudarán a lucir unas piernas siempre hermosas:

  • Caminar 30 minutos diarios
  • Elevar las piernas al sentarse o acostarse
  • No usar ropa demasiado ajustada
  • No mantener las piernas cruzadas al sentarse
  • Masajear suavemente las piernas, con movimientos circulares, al aplicar la crema humectante
  • Usar medias de compresión, recomendadas por el médico
  • Revisar periódicamente las piernas y acudir con el especialista en cuanto se detecte alguna anormalidad.

Cuida tus piernas y siempre te llevarán a donde quieras llegar.